Longshot, de Ann Nocenti y Arthur Adams

Longshot Arthur Adams Ann Nocenti

Si tuviera que ennumerar cuáles han sido los tres tebeos que, en esa etérea frontera entre la infancia y la adolescencia, forjaron el lector de cómic de superhéroes, lo tendría bien claro: Los Nuevos Mutantes de Claremont y Sienkiewicz (de la que ya escribí en otro momento), la saga del Asalto a la Mansión de Stern y Buscema (de la que, quizá, toque hablar algún día) y el que hoy nos ocupa, Longshot, de Ann Nocenti y Arthur Adams, miniserie de seis números publicada en España por Fórum dentro de la serie Marvel Héroes, entre marzo y octubre de 1988 y posteriormente reeditada en tomo en 1993 dentro de su colección de Obras Maestras, si bien yo me hice con ella mediante aquellos retapados con los que la editorial les daba una segunda vida a los cómics sin vender. Eran otros tiempos.

Esta serie limitada no sólo supuso el debut del personaje que le daba nombre, sino que también supuso el primer trabajo de entidad de sus dos autores, la guionista Ann Nocenti y el dibujante Arthur Adams. Nocenti había sido editora de series como los Nuevos Mutantes, Uncanny X Men o los Defensores y ya había hecho sus pinitos a los guiones encargándose de los últimos números de Spiderwoman entre 1982 y 1983 y de la miniserie de la Bestia y Dazzler en 1984. Adams, por su parte, debutaba en las grandes ligas, después que el editor Carl Potts y su ayudante, la propia Nocenti, encontraran en su nueva oficina el portafolio que había enviado a Marvel.

Longshot Arthur Adams Ann Nocenti

Tras un largo proceso de elaboración, producto de la probervial lentitud e inexperiencia de Adams, el cual, por ejemplo, no sabía dibujar niños o gente sonriendo, y tenía graves problemas para plasmar los prolijos guiones de Nocenti (tuvo que ser el jefe supremo de la época, el inefable Jim Shooter, el que, echando mano de un viejo tebeo de la casa, le enseñó los secretos de la narrativa historietística), en septiembre de 1985 aparecía el primer número, tras tardar ¡dos años! en dibujar los seis números.

La espera valió la pena. Longshot es un fugitivo amnésico, que no sabe quien es ni de donde viene, perseguido por unos demonios grotescos y al que sus peculiares capacidades físicas y su superpoder, la suerte, le convierten en superhéroe, un poco a su pesar. Número a número vamos conociendo detalles de su pasado, cuál es su origen, por qué perdió la memoria y cómo llegó a nuestro mundo. Y a la vez su condición de extanjero, totalmente ajeno a nuestros usos y costumbres dan pie a situaciones de incomprensión y crítica a nuestra sociedad. Prácticamente todos reciben: los medios de comunicación, la industria del cine y del entretenimiento, la gran empresa, la institución familiar… Nocenti, como demostró un poco más tarde en su celebrada etapa escribiendo Daredevil no rehúye opinar, personajes mediante, de todo aquello que no le gusta del mundo en el que vive.

Longshot Mojo Arthur Adams Ann Nocenti

Es en ese sentido que nace el que, a la larga, ha sido el personaje de vida editorial más longeva de los nacidos por el matrimonio creativo entre Nocenti y Adams: Mojo, mitad dictador loco, mitad productor cinematográfico. No sé si es porque como la madre de uno no te conoce nadie, que ninguno de los autores que han tenido entre manos al gordo soberano de Mundomojo ha podido igualar el carácter alucinadamente inquietante que demostró en su primera aparición.

En cuanto al trabajo de Arthur Adams es todo un placer para el lector comprobar como, página a página a página y número a número, se supera, aprende nuevos trucos y nos brinda un trabajo de alto nivel artístico… Y narrativo, parece que las clases de Shooter surtieron efecto. Aún le faltaba pulir su estilo barroco y lleno de rayitas (que, en mi opinión, llega a su primer cénit en Las Guerras Asgardianas) y algunos jóvenes dibujantes jóvenes, como unos tales Rob Liefeld o Todd McFarlane tomaban notas de su estilo recargado.

Longshot Spiderman Arthur Adams Ann Nocenti

Lamentablemente, no se puede decir que la trayectoria posterior de Longshot haya sido demasiado lucida. Enrolado en la Patrulla X en el anual de 1986 (dibujado por Adams, precisamente), se mantuvo en el grupo hasta 1989, tras la saga Inferno, dudando entre Pícara y Dazzler (tonto no era el amigo), hasta que se decidió por la segunda. Un especial el solitario dibujado por Michael Zulli, apariciones fijas en Exiles o X-Factor y una nueva miniserie en 2013 son sus principales presencias en el Universo Marvel.

En el fondo, no es rara su poca presencia. Se trata de un personaje de lo más peculiar, un superhéroe de “autor”, al que sólo Ann Nocenti supo darle una voz y un carácter propios. En resumen, una serie limitada de lo más recomendable que, desgraciadamente, no es demasiado fácil de encontrar en castellano; tras el tomo de 1993 ni Fórum ni Panini han creído conveniente reeditar este estupendo cómic para las nuevas generaciones. Y estaría bien que se hiciera.

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