Wonder Woman de Brian Azzarello y Cliff Chiang

Wonder Woman Cliff Chiang Brian Azzarello

Dentro del divertido marasmo, sobre todo por motivos extra editoriales, en el que Dan DiDidio y Bob Harras han convertido DC Comics de un tiempo a esta parte, no han sido demasiados los autores que puedan haber terminado su periplo en la casa con la satisfacción de haber contado todo lo que se quería (excepto si tu nombre es Geoff Johns, claro). Una de estas raras avis ha sido el guionista Brian Azzarello quien, tras treinta y un números escribiendo Wonder Woman, pudo concluir su periplo con la satisfacción del deber cumplido. Crítica y público se han puesto de acuerdo en ensalzar esta etapa de la Princesa Amazona, una de las mejores series surgidas de los nuevos 52.

Y eso que el anuncio de Azzarelllo como guionista de las aventuras de Wonder Woman fue recibio con muchas dudas. Más conocido por el realismo negro y sucio de 100 Balas, sus incursiones en el género más superheroico, como en aquel Superman junto a Jim Lee, no habían sido demasiado bien valorados. Afortunadamente para nosotros, los lectores, Azzarello ha salido más que airoso de la prueba.

Wonder Woman Hades Hell Cliff Chiang Brian Azzarello

Muchas son las Wonder Women posibles, muchas las maneras de explicar sus aventuras: la superheroína, la mensajera de la paz y el medio ambiente, la guerrera… Todos ellos ya explotados con mayor o menor fortuna en sus más de setenta años de historia. Resulta curioso, pues, que el trasfondo mitológico no hubiera sido explotado a fondo hasta ahora. Y no es que Ares, por ejemplo, no haya sido un enemigo secular de Diana, o que el panteón griego no haya nutrido de argumentos y secundarios las aventuras del personaje. Azzarello demuestra haber hecho sus deberes y haberse leído a fondo los mitos griegos.

Pero que nadie espere una recreación de historias antiguas. Azzarello sitúa el viejo mito en el aquí y ahora. Los dioses griegos viven en pleno siglo XXI y han actualizado sus vestuarios y maneras. Pocas togas, pues, y sí muchos trajes, rascacielos, bares de mala muerte y alguna que otra discoteca. El paso del tiempo también cambia el carácter y los atributos de algunos de los viejos dioses; por ejemplo, Ares ha perdido el ardor guerrero, Apolo tiene más que ver con un ejecutivo de Wall Street o Cupido ya no va armado de arco o flechas, sino de dos pistolas doradas. Un poco lo que proponía Neil Gaiman en Sandman. Con la única diferencia que mientras que el británico hablaba del sentido de la vida, el universo y todo lo demás, el de Cleveland nos ofrece una historia llena de acción y sorpresas.

Wonder Woman Cliff Chiang Brian Azzarello

Zeus ha desaparecido, su trono en el Olimpo queda vacante y, a la vez, nace el último de sus hijos con una mortal, de quien Wonder Woman se declara defensora. La larga saga de Azzarello bebe en muchos momentos del culebrón fantástico del momento, Juego de Tronos; luchas entre hermanos, hijos y nietos por el poder, hijos perdidos y olvidados, traiciones, complots dentro de complots y algún que otro secreto del pasado de la princesa Diana para darle sabor. Azzarello nos presenta una Wonder Woman guerrera, fuerte, honorable y generosa, pero también llena de dudas y culpa por ciertos acontecimientos que tienen lugar en los primeros números. Al final, tras una buena dosis de mamporros y una lucha final más grande que la vida, la princesa amazona mira al horizonte, a la espera de nuevas aventuras mientras que Azzarello recoge los bártulos alabado por críticos y fans.

Gran parte del éxito de la serie cabe achacárselo al dibujante titular, Cliff Chiang. Su trazo dinámico y clasicote y su narrativa clara son igualmente efectivos tanto en las muchas escenas de acción como en los momentos íntimos y de diálogo, dominando tanto el trazo más físico como las expresiones faciales. También merece un elogio el dibujante suplente, Goran Sudžuka, el cual mantuvo el nivel en las (bastantes) ocasiones en las que el lento titular no estuvo presente.

Nos encontramos, pues, ante una de las mejores etapas del personaje, lleno de mujeres fuertes, diosas, semidiosas y mortales, que se enfrentan a su destino y le vencen. En resumen, una gran historia, libre de presiones editoriales que Brian Azzarello supo aprovechar en su beneficio y en el de nosotros, los afortunados lectores. ¿Mejor que la de George Perez? Simplemente diferente. Totalmente recomendable, más ahora que se puede leer seguida de una sentada, sin tener que esperar casi tres años para conocer el desenlace.

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