Miracleman: El Superhombre existe y es… Británico (Parte 1: la historia)

Miracleman por Joe Quesada.

Miracleman por Joe Quesada.

Ha sido, quizá, la noticia más esperada en el mundo del cómic de los últimos 25 años. Neil Gaiman (todos en pie) anunciaba la reedición por parte de Marvel Comics de uno de los tebeos más importantes de las últimas tres decadas: Miracleman. Ha sido un camino largo, confuso y arduo hasta que alguien, en este caso la editorial que parecía menos probable, ha podido reeditar lo publicado, y lo que es más importante, poner punto final a la historia.

Y es que la historia de Miracleman, o Marvelman, fue accidentada desde el principio; en 1953 la denuncia de DC Comics contra Fawcett Comics por plagio del Capitán Marvel tuvo como consecuencia que su publicación se interrumpiera. En Gran Bretaña, en cuanto se les acabaron las reediciones, el editor Len Miller le encargó a un joven artista, Mike Anglo, que creara un personaje lo más parecido al amigo Billy Batson para poder seguir publicando aventuras originales. Marvelman había nacido.

Como tantos personajes de la época, Marvelman languideció hasta el olvido y la cancelación en 1966 Tuvo suerte, sin embargo. Un niño de 11 años de Northampton llamado Alan Moore, el cuál aún no consideraba subnormales a los lectores de superhéroes,  compró un fajo de anuales del personaje, quedando prendado de él. Y los años pasaron.

1982. Un Alan Moore más crecido, ya con toda su melena y toda su barba, propone a la revista Warrior recuperar Marvelman. El tono de la historia tendrá un tono diferente a las aventuras clásicas, más oscuro, más realista. Así, junto a un grupo variopinto de dibujantes (Garry Leech, Alan Davis o Chuck Austen) Moore lleva al personaje a un nuevo nivel. Primer problema: la historia queda interrumpida en el 21 de la revista.

Alan Morre y Neil Gaiman a mediados de los 80.

Alan Moore y Neil Gaiman a mediados de los 80.

Aparece entonces la independiente Eclipse Comics, que se ofrece a reeditar las historias de Warrior y, de paso, a continuar la historia. Segundo problema: una tal Marvel Comics amenaza con demandas sin fin si la serie no cambia el nombre. Moore acepta, pero promete que jamás trabajará para esa editorial, lo cual, por cierto, cumplió a rajatabla, menos en una ocasión. Finalmente, en uno de los finales más brutales del comic de superhéroes, dibujado por John Totleben, Moore lo deja en el 17 de la serie de Eclipse. Su sucesor, un tipo de negro que apunta maneras, Neil Gaiman.

El creador de Sandman, acompañado de Mark Buckingham, cambia el enfoque de la serie, pero no le da tiempo a acabar su historia. Antes de que pueda ver la luz el 25 de la serie, Eclipse quiebra en 1994. Y entonces llega el caos.

Figuras de Spawn y Miracleman de McFarlane Toys. Ahora valen una pasta.

Figuras de Spawn y Miracleman de McFarlane Toys. Ahora valen una pasta.

La historia de la propiedad intelectual de Miracleman daría para una serie en sí misma. Resumiendo muchísimo: los derechos de cada número eran para tres partes: guionista, dibujante y editorial. Todd McFarlane, en 1996 adquiere los derechos del catálogo de Eclipse, mientras que Alan Moore, absolutamente de vuelta de todo, cede su parte al creador original, Mike Anglo. McFarlane, en 2001, amaga con incluir a Miracleman en el Spawnverso, la gota que colma el vaso de la paciencia de Gaiman, entonces de juicios con el amigo Todd por los derechos de Angela. Para ello el hombre de negro crea Marvels and Miracles LLC, una compañía cuyo objetivo es dilucidar de quién narices en Marvelman, y para quien va todo el dinero que Gaiman ganó con 1602 en 2002 (de hecho, la obra está dedicada, con todo el amor del mundo, a “Todd”). El juicio finalmente demuestra que McFarlane no es el dueño de Marvelman, con lo que Gaiman, que tiene las manos más o menos libres, vende los derechos de publicación a Marvel.

Quedan algunos problemas, sin embargo. Los derechos de guionistas y dibujantes… Y, sobre todo, el papel de Alan Moore, el cual, a estas alturas, no tiene ni una buena palabra para las Dos Grandes. Se llega a un compromiso: los 17 primeros números de Miracleman se pueden reeditar, pero sin que el nombre de Moore aparezca por ningún lado, acreditado en su caso como “The original author”.

Octubre de 2013. Con toda solemnidad Joe Quesada y Neil Gaiman anuncian lo que muchos llevábamos esperando: el final de la epopeya de Miracleman verá la luz a partir de 2014. Sólo ha necesitado dos décadas para ello.

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