El caso del velo, de René Pétillon

El caso del velo Pétillon

Al calor de los atentados contra la revista Charlie Hebdo, la mente se me  llenó de todo tipo de pensamientos: indignación, solidaridad, miedo… Pero, sobre todo, la voluntad de entender cómo dos hermanos, nacidos y educados en Francia, hicieron lo que hicieron. Una pregunta complicada de responder, que creo que no tiene una respuesta clara. En todo caso, recordé un cómic del cual, en el momento que se editó en España en 2006, se habló bastante, y no sólo dentro del mundillo especializado. Hoy, más que nunca, toca hablar de El caso del velo, de René Pétillon.

El caso del velo es una aventura más del detective Jack Palmer, personaje dde largo recorrido y éxito editorial en Francia, creación del guionista y digujante René Pétillon. En la historia que nos ocupa este detective, con su gabardina y sombrero heredados de Phillip Marlowe en ristre, investiga la desaparición de la joven hija de una acomodada dentista, francesa de pura cepa, supuestamente convertida al islam más fundamentalista. Entre medias, los hijos de unos imanes, uno integrista y el otro más liberal, que viven una relación de amor imposible. Todo ello aderezado con las peculiares dotes detectivescas de Palmer, fuente de humor y gags.

Si hay algo que caracteriza la saga de Pétillon es el apego a los temas de actualidad, como ya hiciera en otra de sus obras más renombradas, El archivo corso. En esta ocasión, el manido argumento que cabo de apuntar sirve para hablar de la polémica que se vivía en aquellos días en la muy laica Francia respecto al uso de los diversos tipos de velo, y el choque cultural del que era una manifestación, no solo entre el islam y las costumbres republicanas, sino entre las diferentes concepciones de la religión musulmana.

Petillon

Pero que nadie se piense que esto es un tebeo de Ibáñez, en el que el argumento es una excusa para hilvanar gag tras gag. Con mucho respeto y cariño, pero también con mucho conocimiento de la realidad de la que habla, nadie se salva, ni los fundamentalistas (“los barbudos”), ni los moderados (que quizá no lo son tanto) ni los franceses (que es como decir nosotros), que desconocemos las sutilidades y diferencias entre los dos primeros grupos. Las pequeñas y grandes contradicciones, las diferencias y los intentos de convivencia son retratados con mucho humor y ambos pies en la tierra.

Y lo que es mejor, Pétillon sabe que no tiene las respuestas a las preguntas que formula. No es un Jan de la vida, no intenta aleccionar a los lectores con soluciones fáciles, moralejas o moralinas. Más bien opta por, mediante pinceladas, mostrarnos los diferentes problemas de la inmigración magrebí, la alta tasa de paro, las fricciones entre barbudos y no barbudos, el papel de la mujer o el uso del dichoso velo del título. Que seamos nosotros, en definitiva, quienes, entre bromas y chistes, nos creemos nuestra propia opinión. Sin duda, un tebeo muy necesario en estos días.

 

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