Grumpysodio III: Star Wars. Que estos sean Los últimos Jedi, por favor.

Hace ya dos años que Abrams nos devolvía Star Wars en todo su esplendor, con Episodio VII. Tanto nos la quiso retornar las sensaciones del primer film de la saga galáctica, que acabó por hacer una copia de la cinta original, completamente obviable y anodina, que pasará a los anales de la historia cinematográfica como: “El remake más caro e innecesario del mundo”. Con él fuera, todos teníamos la esperanza de que Rian Johnson diese un giro a Episodio VIII y que pudiésemos ver algo decente, pero desgraciadamente no ha sido así.

Primero de todo, avisaros de que en este post va a haber SPOILERS a cascoporro. De hecho, no me voy a molestar ni en explicar el argumento de la película y asumiré que todos los lectores la habéis podido ver (que no disfrutar).

Empezaremos por lo bueno, para que no me llaméis hater: La saga ha mejorado en actores. Kylo Ren es, a la postre, lo que buscábamos en él. Tiene personalidad propia y su relación con Rey se ve beneficiada por la química entre Daisy Ridley y Adam Driver. Un actor y un personaje con una profundidad que el Anakin Skywalker de Hayden Christensen sólo puede soñar. Por otra parte, la primera batalla espacial (dejando de lado el momento “Encarna de noche” al más puro estilo Martes y Trece) está muy bien y es muy épica.

Y ya. Porque iba a decir, como algo positivo, que Star Wars: Los últimos Jedi no es una mala película, pero es que tampoco me parece buena para nada: está mal montada, los chistes entran cuando no deben (como ejemplo, el momento Spaceballs de la plancha) y el guión es un auténtico desastre sin sentido. Y lo peor de todo, no emociona. Abrams por lo menos consiguió que saliese del cine cabreado. Acababa de ver una buena película de aventuras, pero un calco de la original y una oportunidad perdida para revitalizar Star Wars, que llevaba esperando cuarenta años. En cambio, el director de Maryland, no ha conseguido que su film llegue a ningún sitio. Los espectadores que salían del cine al que fui, se miraban entre sí buscando una valoración de sus acompañantes y la mayoría obtenían la misma expresión: “Meh”.

Tras madurar mucho mi opinión, he llegado a la conclusión que a los nuevos mandamases de la exitosa franquicia de Disney, no les gustó nunca la saga galáctica. Ese afán por destruir lo antiguo y dar cabida a personajes e historias nuevas que a nadie le importan, es la pista definitiva. Porque eso es lo que le ocurre a esta película, se pierde en explicarte una historia mal contada y llena de agujeros y gazapos (no me hagáis repasar lo de Leia viajando por el espacio cuál globo del Viena por el cielo de un centro comercial, ni ninguna de las otras escenas ya sobrada y justamente criticadas) y se olvida de contarnos las bases de esta nueva trilogía: ¿Dónde y cuándo apareció La Primera Orden y porque es tan poderosa? ¿Quién es/fue Snoke? ¿Dónde andan de Los Caballeros de Ren?

Ya no es que se carguen el universo expandido tan sólo para revivir a Chewbacca y matar a Solo y Luke, es que no son fieles ni a ellos mismos. Lo mejor hubiese sido que en vez de nuevos episodios ligados a la trama de los Skywalker se dedicasen a hacer nuevas historias. El sello Star Wars vende mucho, y es normal que quieran explotarlo. Es más, no conozco a nadie que se haya quejado de Rogue One, al contrario. ¿Porque no seguir esa vía del éxito y dedicarse a destripar y destruir la trama canon?

Y encima tenemos Johnson para rato. El director de Looper será el encargado de hacer los episodios 10, 11 y 12. El mismo tío que ha matado a Luke. El mismo tío que ha matado a Phasma, un personaje prometedor, haciéndola luchar contra un pringado llamado Finn. El mismo tío que esta semana ha defendido que puede crear nuevos poderes Jedi porque cuando lo hicieron hace 40 años tampoco existían. ¡Claro tío listo, es que ellos estaban creando algo y tú estás haciendo jodidas secuelas! Se le llama coherencia de la historia. A nadie le chirría ver orcos, elfos, enanos y demás en la Tierra Media, pero sí de golpe a Peter Jackson se le hubiese ocurrido hacer que Frodo volase y disparase bolas de fuego por el culo, la gente se habría quejado, como se han quejado de ti.

En conclusión, si el purgatorio cinematográfico existe, allí irá a parar este Episodio VIII, tan visualmente atractiva como fácilmente olvidable, tan despegada de sus predecesoras que es otra saga a parte, tan poco Star Wars que podrían haberse ahorrado el gasto y destinarlo a una nueva John Carter de Marte. Eso sí, ha conseguido que los críticos más acérrimos de Abrams estemos deseando su vuelta para el Episodio IX, aunque sea para hacer otra copia sin alma de El Retorno del Jedi

Los Grumpies más optimistas podéis estar tranquilos, parece ser que Surfer Grumpy ha decidido tomarse un descanso de su magnífico nuevo blog surfero para escribir una crítica mucho más positiva de este film. Por mi parte, voy a beberme un gran vaso de leche azul, que acabo de exprimir las tetas gordas de Kylo y no quiero que se vayan las vitaminas.

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