Blood Bowl: KHEMRI, surgimos de las arenas para jugar a esto…

Khemri

Las puertas del templo se abrieron despacio desplazando la arena formando un dibujo que parecía una macabra sonrisa sobre las viejas losas.

de la oscuridad, un sonido hueco y lento se oía cada vez mas intenso hasta que asomo una siniestra silueta ataviada con relucientes ropajes dorados.

Los jugadores Altos Elfos la miraron esperando que tras ella salieran los jugadores contra los que se tendrían que enfrentar, pero nada de eso sucedió.

El árbitro miró a los Altos Elfos y silbó para que empezara el partido. En ese instante, el Faraón retiró con sus esqueléticos huesos las vendas pegadas en su boca y con un grito estremecedor captó la atención del equipo visitante.

Detrás de los insensatos Elfos, unos montículos de arena se iban haciendo cada vez mas grandes hasta que los montículos pasaron a ser jugadores esqueléticos.

Solo los Elfos mas ágiles pudieron esquivar los golpes tan fuertes como la rabia que un condenado.

Ahora si que había empezado el partido!!!

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Blood Bowl: HOMBRES LAGARTO, no solo tomamos el sól, tambien jugamos…

Hombres lagarto

El sol golpeaba con fuerza el estadio de Blood Bowl, pero a los contrincantes parecía que no les afectaba, a unos por que no estaban vivos y a los otros por que necesitaban sus rayos para estar mas vivos.

Gracias a esos rayos de sol la quietud enigmática del hombre lagarto que le asemejaban a una estatua desapareció en cuanto el jugador del equipo contrario paso con el balón por su lado.

El Saurio paso de la quietud mas absoluta al movimiento mas rápido dando un golpe contundente en apenas unos segundos dejando así bien claro al esqueleto de Khemri que el balón no le pertenecía.

Y de repente, contrastando con los movimientos lentos y estudiados del Saurio apareció como un rayo un eslizón de entre las piernas de este cogiendo el balón.

sus movimientos en zig zag entre los jugadores contrarios apoyándose con dos eslizones mas que salieron prácticamente de la nada, permitió al equipo avanzar yardas hasta llegar a la línea de Touchdown.

Ni el sol mas abrasador, ni las maldiciones del entrenador de Khemri sacadas de lo mas profundo del libro de los muertos pudo impedir que los Hombres lagartos marcaran el tercer tanto.

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