
JOYAS (OCULTAS) DEL SCI-FI (II)



¡Salve Lankhmar! ¡Salve, madre de las ciudades! ¡Los Crying Grumpies al unísono queremos cantar tus maravillas! ¡Oh Lankhmar! ¡Oh joya del Mar Interior! ¡Tú, puta de Newhon, que has sido hogar de algunos de los mayores héroes y guarida de los peores bellacos! ¡Tú, ramera del Pantano Salado, incluso cuya decadencia es hermosa! ¡Tú, meretriz de los dioses, que has llenado de hijos e hijas el Multiverso! ¡Salve Lankhmar! ¡Salve!

Si hubiera que encontrar algún autor de Ci/Fi y fantasía moderno al que adjudicar el título de grumpie de honor, seguramente tendríamos un problema en el Consejo de Redacción de éste, vuestro blog. Algunos hablarían de George R.R Martin, otros propondrían a Patrick Rothfuss y alguien citaría, quizá, a Terry Pratchett o a Joe Abercrombie. Tiempo habrá de escribir sobre ellos. Porque de quien toca hablar hoy es de uno de los mejores autores de la fantasía británica: China Miéville, y de sus obras más destacadas, la llamada trilogía de Bas-Lag.


Hace un mes más o menos estuve de viaje en Alemania durante una semana y decidí que era el momento adecuado para comprar y leer con un libro de esos que cada vez pasaba por delante de él en una librería estaba a punto de venirse conmigo, La Historia Jamás Contada de Marvel. Sean Howe en un ejercicio de periodismo nos presenta forma magistral un texto periodístico donde nos cuenta las aventuras y desventuras del Marvel Bullpen.