Blood Bowl: NIGROMÁNTICOS , resucitamos para jugar a esto…

Nigromante

Frankworstein sonrió mientras terminaba de coser en el Golem de carne la pierna del ultimo jugador Orco que mato su equipo en el último partido.

Se acercó a las bobinas cargadas de electricidad y puso los cables en los tornillos que sobresalían del cuello de ese ser compuesto por los restos de jugadores de todas las razas a las que se habían enfrentado.

Pero su obra aún no estaba completa!!! le faltaba una raza por incluir en su creación: los enanos del Caos.

Pero en este encuentro lo tenía todo estudiado, la barbilla del Golem iba a ser adornada con esa gran barba rizada. Así que miró hacia el campo, se acerco a las 2 jaulas donde estaban los hombres lobos y las abrió de golpe dejando que esas pesadillas de medianoche saltaran al césped entre aullidos y espumajos!

Ahora era solo cuestión de tiempo… y eso le sobra.

Sigue leyendo

Anuncios

Blood Bowl: MORG’N THORG, Yo soy la estrella jugando a esto…

Morg'n Thorg

Jugar a este juego es su vida, no sabe hacer otra cosa, cuando no juega con su equipo ofrece sus servicios a aquellos que estén dispuestos a pagar su precio.

Pero no te confundas, no lo hace ni por la fama ni por el dinero… Lo hace por que el Blood Bowl lo necesita y sus fans mas!!!

Sigue leyendo

Blood Bowl: ENANOS, nuestros ancestros fueron los primeros en jugar…

Enano

El entrenador siguió con un dedo las runas hasta encontrar el nombre… Arrastrados de Plagaskaven.

El libro se los agravios del equipo se cerro con un golpe seco, en el, miles de ofensas se agolpaban para que jamas se olvidaran. Tomo buena nota de todas.

Se giro con semblante serio e indicó con gestos a sus jugadores que buscaran las posiciones en el campo, las ordenes eran claras y sin necesidad de que se dijera nada, cada uno se puso en su lugar.

Delante de ellos, malditos engendros skavens, esos seres despreciables que tantas ciudades de enanos profanaron y seguirán profanando.

El silbato sonó y la linea enana se abrió, dejando un hueco por el que los dos matadores cargaron. A cada golpe, un nombre salia de sus bocas entre dientes, nombre de cada enano caído en anteriores partidos.

El entrenador se agarro la barba y acariciándola se sentó a disfrutar del partido.

Las runas del libro así lo decían, por cada enano muerto, dos de ellos caerán.

Sigue leyendo