
El día más Grumpy (10-16 Marzo 2014)



Games Workshop es una empresa que ha hecho grandes juegos más allá de Warhammer Fantasy o 40.000. Space Hulk, Epic, Gorkamorca o Necromunda eran juegos que reflejaban una forma diferente de hacer las cosas, una época en la que estaban dispuestos a probar cosas nuevas y donde el vender por vender no era, o no parecía ser el máximo objetivo de la compañía, un espíritu del que creo que Mantic Games es una digna sucesora. Pero no nos desviemos del tema, era el año 1999 cuando salió a la venta el juego del que hablaremos hoy, Mordheim.

Tras entregarle a su dueño Carlos la miniatura de Aurora, me propuso que le pintara todos los Warcasters de la facción, para poderlos tener así con el mismo nivel y estilo de pintado.
He de reconocer, que la posibilidad de pintar estas miniaturas con tanto detalle y el reto de jugar con los colores metálicos, no dio lugar a que me negara.

Entre los aficionados a los videojuegos el rol japonés es algo así como el cine iraní para los cinéfilos. Una señal de distinción y buen gusto, una juegoteca no parece completa si no cuenta con al menos un juego de este género, con sus cuidados gráficos, enrevesados guiones llenos de momentos emocionantes, variados personajes y frenéticos combates por turnos.
Si tú, querido creyente de los Crying Grumpies, estás de acuerdo, con lo que acabas de leer, enhorabuena. Pero no me encontrarás a mí en ese grupo. Lo confieso, los JRPG me parecen un soberano coñazo. Pero antes de que llenes los comentarios, déjame que me defienda, que explique la historia desde el principio. La culpa no es mía, señoría, es del Eternal Sonata.

Reconozco, que cuando me metí en el mundo de los Wargames una de las cosas que me atrapó, fueron las miniaturas. Hasta el punto, que me pasaba mas tiempo pintando mis ejércitos, que jugando.
Como indicamos la última vez que hablamos de este vistoso juego, hoy venimos a enseñaros cómo se juega, como se montan barajas, y una baraja de ejemplo al final de este artículo. Sigue leyendo

Todos tenemos un superhéroe favorito, para muchos es el cruzado enmascarado de Gotham, otros se decantan por el canadiense amnésico de la Patrulla X, a otros les apasionan los ideales del superhombre de Krypton o les fascina el trepamuros de la Gran Manzana. Hoy os contaré como el Capi llego a ser mi superhéroe favorito y Brubaker, mi protegido.

